Photo: Ferrari Media Centre
Una de las características más especiales del SF-26 es su denominado escape soplado, una aleta colocada al final del tubo de escape que redirige los gases, pero ¿qué aporta esa aleta?
Por el tubo de escape se expulsan los gases calientes generados por la combustión del motor. En un escape habitual esos gases simplemente salen a gran velocidad hacia el exterior. Con este escape soplado se redirigen estratégicamente hacia un punto aerodinámico concreto para mejorar la eficiencia aerodinámica sin necesidad de generar más drag.
La aleta tampoco desvía los gases sin sentido, ni salen disparados hacia el ala trasera. Esa aleta al final del escape desvía y organiza el flujo, redireccionándolo hacia la parte superior del difusor y hacia la parte inferior del ala trasera.
¿Cuáles son los beneficios reales?
El primer beneficio es el aumento de la energía del flujo del coche en la parte trasera. Los gases calientes, sumados a la velocidad con la que salen del escape, permiten a Ferrari añadir energía extra al flujo aerodinámico del monoplaza.
Otro beneficio es que el aire que recibe el ala trasera es más potente y más ordenado, aumentando carga aerodinámica, como ya hemos dicho antes, sin generar drag. Además, este sistema ayuda al difusor a evacuar el aire, mejorando así el efecto suelo y el paso por curva rápida y media-rápida, como ya vimos en Miami, dominando constantemente el primer sector.
Los riesgos y sacrificios del SF-26
Este elemento tiene mucho riesgo y sobre todo muchos sacrificios. Primero de todo, Ferrari para lograr introducirlo ha condicionado gran parte del diseño del coche, construyéndolo en torno a esta pieza y apurando al máximo el reglamento.
Para lograr esto debieron sacrificar mucho tiempo, ingenieros, recursos y parte del límite presupuestario. Que ahora se lo puedan prohibir de cara a la próxima temporada supondría un paso atrás en el desarrollo del monoplaza de esta nueva generación.
A niveles técnicos, lo que sí es seguro es que el SF-26 podría comprometer ligeramente el rendimiento del motor térmico, pero el beneficio aerodinámico parece compensarlo.
Por otro lado, una irregularidad en este flujo traería más problemas que si no estuviera. Nosotros desde nuestros sofás no lo notaríamos porque no es algo que podamos percibir. Esto podría generar turbulencias, inestabilidad o vibraciones debido a que el flujo no sigue la carrocería correctamente. Tenemos que tener en cuenta que un F1 está diseñado por los mejores ingenieros del mundo al milímetro y una mínima variación podría echar a perder el trabajo de toda la aerodinámica del vehículo.
¿Por qué la FIA quiere prohibir esto?
El principal motivo de la FIA es que no quiere otra guerra de desarrollo en torno al escape como ya pasó anteriormente con el introducido por Red Bull, ya que esto beneficiaría a los equipos con más recursos, que podrían invertir más tiempo y con mayor calidad al desarrollo de este elemento, generando una mayor distancia entre equipos en una era en la que se busca la igualdad.
Por otro lado, por el paddock se comenta que otro motivo podría ser el aire sucio que genera. Vemos que la FIA lleva años intentando disminuir este problema, porque nunca va a desaparecer, ya que para ello habría que eliminar la aerodinámica de los monoplazas y eso es inviable. Que todos los coches de los equipos generen tanto aire sucio haría que la F1 perdiera mucho en carrera, ya que los pilotos no se podrían seguir de cerca. Este motivo no está confirmado oficialmente por la FIA, pero sí es una preocupación dentro del entorno de la Fórmula 1.
Ferrari encuentra luz al final del túnel
En definitiva, Ferrari este año sí que parece haber hecho las cosas bien. Entre el “alerón macarena” y este escape soplado, Maranello está cumpliendo su parte. Simplemente necesitan un extra de potencia del motor para ponerse al nivel de Mercedes y McLaren, ya que el déficit del motor es muy exagerado.
Pero hay luz al final del túnel esta temporada gracias al ADUO. Veremos cómo afronta Ferrari el resto de la temporada y si siguen introduciendo actualizaciones pese a su posible prohibición de cara a 2027.
