Photo: F1 Media Centre
La batalla interna en Mercedes ya es oficialmente una guerra abierta. Después de los múltiples enfrentamientos entre Kimi Antonelli y George Russell durante el Gran Premio de Canadá, Toto Wolff dejó claro que el equipo permitirá a ambos pilotos competir libremente por el campeonato.
El jefe de Mercedes reconoció que la situación es incómoda para el equipo, especialmente viendo lo agresivos que fueron ambos pilotos tanto en la Sprint como en la carrera principal de Montreal, pero aseguró que este tipo de peleas forman parte natural de una lucha por el Mundial.
“Esta pelea ya ha comenzado”
Wolff fue especialmente contundente al hablar sobre la rivalidad entre ambos pilotos. El austríaco explicó que Mercedes revisará junto a Antonelli y Russell todas las maniobras conflictivas del fin de semana para entender qué situaciones podrían haberse evitado.
Sin embargo, también dejó claro que el equipo quiere permitirles competir libremente. “Esta pelea ya ha comenzado”, aseguró Wolff tras la carrera de Canadá, dejando claro que Mercedes acepta el riesgo que supone tener a sus dos pilotos luchando directamente por victorias y por el liderato del campeonato.
El jefe de Mercedes añadió además que tanto Antonelli como Russell “han sido entrenados para esto”, refiriéndose a la presión y agresividad que implica pelear por un título mundial dentro del mismo equipo.
Mercedes pondrá límites si peligra el campeonato
Aunque Wolff quiere mantener la libertad de competición, también dejó claro que Mercedes no permitirá que la rivalidad interna termine perjudicando los intereses del equipo. El austríaco explicó que si las peleas entre sus pilotos provocan pérdida de puntos, daños en los coches o facilitan que equipos como Ferrari, McLaren o Red Bull se acerquen, Mercedes actuará inmediatamente.
“No tendríamos ni un milímetro de duda en poner el freno de mano”, explicó Wolff al hablar sobre la posibilidad de imponer órdenes de equipo si la situación se vuelve demasiado peligrosa para las aspiraciones de ambos campeonatos.
El dirigente austríaco dejó claro que el objetivo prioritario sigue siendo conquistar tanto el Mundial de Pilotos como el de Constructores, incluso aunque eso implique intervenir más adelante en la batalla interna.
Las radios de Antonelli también generan debate
Uno de los temas que más molestó dentro del muro de Mercedes durante el fin de semana fueron las constantes protestas de Antonelli por radio. El italiano pidió varias veces sanción para Russell después de sentirse empujado fuera de pista tanto en la Sprint como en la carrera principal.
La situación llegó a tal punto que Wolff intervino personalmente por radio para pedirle al líder del Mundial que dejara de protestar y se centrara únicamente en pilotar.
“Concéntrate en conducir y no en quejarte por radio”, fue el mensaje que Toto Wolff lanzó al italiano durante la Sprint, en uno de los momentos más comentados del fin de semana canadiense.
Pese a ello, Wolff defendió posteriormente la actitud de ambos pilotos. El austríaco considera normal que exista tensión emocional cuando dos compañeros están luchando directamente por victorias y por el campeonato.
Canadá marca un antes y un después en Mercedes
El Gran Premio de Canadá dejó claro que la relación entre Antonelli y Russell ha cambiado completamente. Lo que hasta ahora parecían pequeñas disputas aisladas se ha convertido ya en una batalla directa por el control de Mercedes y del Mundial.
Durante gran parte de la carrera ambos pilotos estuvieron rodando al límite, intercambiando posiciones constantemente y protagonizando varias maniobras extremadamente agresivas antes del abandono de Russell por un problema de unidad de potencia. La retirada del británico permitió a Antonelli lograr su cuarta victoria consecutiva y ampliar su ventaja en el campeonato hasta los 43 puntos, una diferencia que empieza a ser muy seria pese a que todavía queda gran parte de la temporada por delante.
En Mercedes saben perfectamente que la tensión seguirá creciendo carrera tras carrera. Y viendo lo ocurrido en Montreal, todo apunta a que la guerra entre Antonelli y Russell no ha hecho más que empezar.
