Photo: F1 Media Centre
El Gran Premio de Mónaco 2026 dejó una situación poco habitual incluso para los estándares de la Fórmula 1. Hasta seis pilotos fueron sancionados por exceder el límite de velocidad en el pit lane, una circunstancia que acabó teniendo un impacto directo en el resultado final de la carrera.
La explicación no está en errores graves de los pilotos, sino en las características únicas del pit lane monegasco y en la precisión milimétrica con la que la FIA controla la velocidad de los monoplazas durante las paradas.
Por qué existe el límite de velocidad en el pit lane
Durante las primeras décadas de la Fórmula 1 no existían límites de velocidad en el pit lane. Sin embargo, el aumento de las prestaciones de los monoplazas y varios incidentes relacionados con la seguridad llevaron a la FIA a introducir esta normativa durante la temporada 1994.
Actualmente, el límite estándar en Fórmula 1 es de 80 km/h, aunque en algunos circuitos especialmente estrechos o peligrosos se reduce hasta los 60 km/h. Mónaco es uno de esos casos debido a la escasa anchura del pit lane y a la complejidad de sus accesos.
Esta reducción también tiene una importante influencia estratégica, ya que una parada en boxes supone una pérdida de tiempo considerablemente mayor cuando el límite es de 60 km/h en lugar de 80 km/h.
El problema específico del pit lane de Mónaco
A diferencia de la mayoría de circuitos, donde el pit lane discurre prácticamente en línea recta y paralelo a la recta principal, en Mónaco los pilotos deben realizar varios cambios de dirección nada más entrar y salir de boxes. La entrada se encuentra antes de la última curva y obliga a girar inmediatamente hacia la izquierda. La salida también presenta una ligera curva antes de reincorporarse al trazado.
Esta configuración provoca que cualquier trayectoria demasiado agresiva pueda reducir la distancia recorrida entre los puntos de control establecidos por la FIA. Como consecuencia, aunque el piloto no perciba que está excediendo la velocidad máxima, el sistema puede detectar una velocidad media superior al límite permitido.
De hecho, cinco de las seis infracciones registradas durante la carrera fueron por apenas 0,1 km/h, una diferencia prácticamente imperceptible para los pilotos.
Cómo mide la FIA la velocidad en boxes
Contrariamente a lo que ocurre en las carreteras convencionales, la FIA no utiliza radares ni cámaras para controlar la velocidad. El sistema funciona mediante transpondedores electrónicos y bucles de cronometraje instalados a lo largo del pit lane. Estos dispositivos calculan el tiempo que tarda cada coche en recorrer una distancia determinada y, a partir de ahí, obtienen la velocidad media.
Por ello, no importa únicamente la velocidad instantánea que marque el volante del piloto. También influye la trayectoria elegida y la distancia recorrida entre los puntos de medición.
Lewis Hamilton fue uno de los pilotos sancionados durante la carrera. El británico recibió una penalización de cinco segundos por exceso de velocidad en boxes, aunque pudo minimizar su impacto aprovechando una parada posterior bajo coche de seguridad.
Oscar Piastri también logró cumplir su sanción durante una parada, mientras que Pierre Gasly no volvió a entrar en boxes y tuvo que añadir esos cinco segundos a su tiempo final de carrera, que fueron 10 segundos porque infringió la norma en dos ocasiones.
El caso más llamativo fue el de George Russell. El piloto de Mercedes entró en boxes tras recibir una penalización de cinco segundos, pero el equipo comenzó a trabajar en el coche antes de que se cumpliera el tiempo reglamentario. Como consecuencia, la sanción fue sustituida por un drive through, una penalización mucho más severa que terminó arruinando por completo su carrera.
Un detalle que terminó influyendo en el resultado
Las sanciones por velocidad en el pit lane fueron uno de los grandes protagonistas del Gran Premio de Mónaco. En un circuito donde adelantar es prácticamente imposible, perder cinco segundos puede significar varias posiciones.
La combinación entre un límite reducido de 60 km/h, la peculiar configuración del pit lane y un sistema de medición extremadamente preciso provocó una auténtica cascada de penalizaciones que acabó condicionando buena parte de la clasificación final de la carrera.
