Photo: FIA Media Centre
La FIA, la Fórmula 1, los equipos y los fabricantes de motores han alcanzado un acuerdo para introducir importantes cambios en la normativa técnica de las unidades de potencia a partir de 2027. La decisión llega después de los problemas observados durante las primeras carreras de 2026, especialmente relacionados con la gestión de energía.
Las modificaciones buscan que los pilotos puedan rodar más tiempo a fondo, reducir las situaciones extremas de ahorro energético y ofrecer un comportamiento más natural de los monoplazas. El paquete será sometido a aprobación definitiva durante la reunión del Consejo Mundial del Motor del próximo 23 de junio en Macao.
Menos protagonismo eléctrico y más potencia del motor térmico

El cambio más importante afecta al reparto de potencia entre el motor de combustión interna y el sistema eléctrico MGU-K. Actualmente, los motores de 2026 funcionan con un reparto cercano al 53% procedente del motor térmico y un 47% del sistema eléctrico. A partir de 2027 esa relación pasará a ser de 58/42, mientras que en 2028 aumentará todavía más hasta el 60/40.
La FIA considera que este cambio permitirá reducir los problemas de despliegue energético que se han visto en circuitos con largas rectas, donde algunos pilotos se quedaban sin batería antes del final de la zona de aceleración.
La nueva hoja de ruta también contempla un incremento progresivo de la potencia del motor térmico. En 2026 el límite está fijado en 400 kW, mientras que en 2027 aumentará hasta 420 kW y en 2028 alcanzará los 450 kW. Para lograrlo, se permitirá incrementar el flujo de combustible un 5% en 2027 y hasta un 13% en 2028.
Con estas cifras, la Fórmula 1 pretende recuperar parte de la potencia que había trasladado al sistema eléctrico sin abandonar la filosofía híbrida que seguirá siendo una parte fundamental de las unidades de potencia.
El sistema eléctrico sufrirá una reducción en su potencia máxima estándar. El MGU-K pasará de 350 kW a 300 kW en 2027, una cifra que se mantendrá también en 2028. Sin embargo, el modo adelantamiento conservará los 350 kW, permitiendo que los pilotos sigan disponiendo de una herramienta extra para atacar o defender posición.
Además, la capacidad de recuperación energética seguirá aumentando progresivamente. El límite de recarga pasará de 350 kW en 2026 a 375 kW en 2027 y 400 kW en 2028, mejorando la eficiencia general del sistema.
Una reacción rápida a los problemas de 2026
Lo más llamativo del acuerdo es la rapidez con la que la Fórmula 1 ha decidido actuar. Los motores de nueva generación apenas llevan unos meses compitiendo y ya se han detectado situaciones que preocupaban tanto a equipos como a fabricantes. Las largas fases de ahorro energético y las limitaciones en determinadas rectas llevaron a la FIA a abrir conversaciones con todos los actores implicados desde el inicio de la temporada.
Ahora, con el consenso alcanzado, la categoría busca corregir esos problemas antes de que se conviertan en una limitación permanente para el espectáculo, manteniendo al mismo tiempo el compromiso con la tecnología híbrida y la sostenibilidad.
