Photo: Red Bull Media Centre
Max Verstappen se reencuentra en Mónaco. El neerlandés llegaba a este fin de semana sabiendo que el año de Red Bull no está siendo el esperado y que en las calles del Principado la situación no iba a ser diferente. Aún así Verstappen ya ha demostrado anteriormente que en este circuito se crece, y esa es la esperanza a la que se ha aferrado para ser la alternativa a Ferrari.
Los italianos han dominado con claridad los entrenamientos libres . Primero fue Leclerc y luego Hamilton, pero siempre con Verstappen acechando tras ellos. En la primera sesión del viernes el cuatro veces campeón del mundo se había quejado en múltiples ocasiones del comportamiento de su monoplaza. Entre los problemas se había destacado el desgaste excesivo de unos neumáticos duros con tan solo 14 vueltas de edad. Aún así el rendimiento mostrado le había servido para ocupar el podio del FP1.
Horas más tarde, en la segunda sesión de entrenamientos, el león ha vuelto a sacar los dientes para reducir las distancias. Más cómodo con su coche, Verstappen ha finalizado la sesión en la misma posición, pero a una distancia de una décima respecto al crono marcado por Hamilton.

«Ha sido un día bastante positivo. Me he sentido muy bien en el coche, sobre todo en la segunda sesión de libres hemos avanzado bastante».
A pesar de mostrarse contento, Verstappen se ha mostrado con ganas de más. El neerlandés se ve como la alternativa a Ferrari, viendo que, por el momento, Mercedes y McLaren no han mostrado un rendimiento destacado en las calles de Mónaco. Por ese mismo motivo, Max ha apuntado a una nueva mejoría de cara a la clasificación para poder aprovechar al máximo la oportunidad que se les ha presentado este fin de semana.
«Ahora lo importante es afinar un poco el coche. Esperemos que podamos acercarnos lo máximo posible. Estoy muy contento con el coche, pero siempre se busca mejorar. Ya veremos qué podemos hacer mañana».
